Se acercan las fiestas, Navidad y Fin de año-

Todos vivimos de una manera especial esta época del año, cada uno a su manera y con su propio sello.

En mi caso, personalmente, es una época que en distintos momentos de mi vida he vivido de manera diferente.

Hoy en día, creo que producto de lo vivido a lo largo de mis 50 años, es una época en la que me siento invitada a la reflexión, al balance, a los agradecimientos y por que no decirlo a la proyección, a los sueños y a planificar los cambios.

No escapa al conocimiento de ninguno de uds, que, en mi vida, el aspecto profesional  ha jugado siempre un papel importante y relevante.

En este plano también hago balance.

Es una obviedad comentar acerca de los años difíciles que hemos vivido todos. Difícil en todos los sentidos. En lo material muy complicados financieramente y en lo humano porque hemos sufrido pérdidas. Algunos más, otros menos. Con mayor o menor justificación el considerarlo pérdidas desde el punto de vista objetivo, pero sin duda pérdidas desde el punto de vista afectos y expectativas generadas en las mismas. También hemos ganado, en experiencia y en haber incorporado en nuestro corazón, personas, conexiones y coraje, para vivir.

En el plano material, hemos estado inmersos dentro de la gran bola denominada crisis, la peor de las últimas cuatro décadas. No es poca cosa mantenernos. A su vez, consideremos que en diversos idiomas orientales, el ideograma que se utiliza para expresar el concepto de crisis es exactamente el mismo que se utiliza para expresar el concepto oportunidad.

Si sumamos a este concepto, otro que nos indica que la vida, nuestra vida, se crea a través de las respuestas que damos al conjunto de circunstancias que nos toca vivir y le agregamos una pizca de valentía teniendo en cuenta que no es porque las cosas son difíciles que no nos atrevemos, más bien las hacemos difíciles cuando no nos atrevemos (Séneca) estaremos en condiciones de enfrentar un sueño a realizarse en el nuevo año 2014 con positividad y confianza.

Sin duda debemos (y en ello estamos) hacer autocrítica, pensar y repensar los caminos errados, detectar los hitos en los que la elección debió ser otra ; no para regocijarnos en la compasión, sino todo lo contrario, para no cometer los mismos errores.

Ya lo dijo Julio Cortázar: Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.

 

No encuentro frase que exprese mi sentimiento profundo respecto a estos años en el plano profesional. Pero utilizaremos este pasado como trampolín hacia el futuro y no como sofá.

Soy optimista por naturaleza y lo soy conciente de que la diferencia entre el optimismo y el pesimismo descansa en el concepto de memoria. El pesimista recuerda con toda claridad los daños y fracasos del ayer, más no puede evocar las abundantes posibilidades de un mañana nuevo. En cambio, el optimista ya tiene grabado en la memoria un futuro lleno de esperanza.

 

Al optimismo le sumo responsabilidad ya que la vida se construye en un diálogo entre el azar y nuestra responsabilidad. Lo importante es tener la capacidad de ir desarrollando la lucidez necesaria para saber a dónde podemos llegar, paso a paso, trabajando y esforzándonos en aprender y hacer crecer nuestras capacidades de comprender, amar y actuar.

La buena suerte es quizas, simplemente, la combinación de la preparación y la oportunidad.

Woody Allen lo expresó claramente: Solo me llevó 40 años tener un éxito de la noche a la mañana.

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Mis mejores deseos para cada uno de uds no los puede haber expresado mejor Victor Hugo:

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores.

Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo que además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros. Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es sana, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes un pájaro y oigas un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.

Te deseo , además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: “Esto es mío”, solo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo nada más que desearte.

Feliz Navidad y Feliz final del 2013…Para el 2014 ya fueron mis deseosJ

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